Se trata de una habitación construida de una manera peculiar: su perspectiva está tremendamente deformada, incluyendo los muebles que contiene, el lado izquierdo que es más grande que el derecho y hasta algo de pendiente. Pero el ángulo de cámara se ha elegido cuidadosamente para que parezca normal en cada toma.
El cerebro tiene grabado tan profundamente que esa habitación «ha de ser como todas las demás habitaciones» que la mente prefiere creer… ¡que las niñas cambian de tamaño!
Es tan importante lo que el cerebro espera ver como lo que realmente ve.
Este efecto se aplicó en las secuencias interiores de las casas de los hobbits del Señor de los Anillos. No hay trucos digitales: es una escena real, rodada de una forma especial. Es una ilusión tan buena, tan buena, que puedes verla una, y otra, y otra vez mientras los ojos engañan a tu cerebro continuamente.











